Por Julián Daniel Acosta
Hace
aproximadamente tres meses sostuve con cierta persona una conversación en la
cual enuncié mi esperanza de que la muy prometedora serie Escobar, el patrón del mal se constituyera en un medio para
propagar la educación anti-narco. Además, esperé que la súper producción
expresara un manejo discursivo en el cual se vinculara la realidad histórica
del país con el episodio del cartel de Medellín, todo esto con el fin de lograr
una conciencia colectiva acerca del terror y odio que sembró un hombre como
Pablo Escobar: yo esperaba un “que esta
historia jamás se repita”. Luego de cierto tiempo de que la serie estuviera en
el aire fue sorpresivo para mí notar que todos mis deseos se habían
transformado, realmente, en sus opuestos: las calles infestadas de “pequeños
pablitos”, las gentes pensando en “que buena sería la vida si pablo estuviera”
¿Acaso se les olvidó que este sicópata es responsable por la muerte de
millones, por la adicción de decenas de millones, por desaparecidos, por
destrucciones materiales y espirituales, por la incredulidad en el Estado que
generó sus dineros calientes, por la narcopolítica? Pero mi dolor no es con él,
esa bestezuela, mal que bien ya pagó por lo que hizo, mi dolor infinito
es con el pueblo colombiano que ya no encuentra otra salida que besarle la mano
al dios del mal, mi dolor es con la abrupta ignorancia, con la incapacidad de
Caracol tv para manejar un discurso ético, sin faltar al sentido autónomo y
artístico de una obra, entendiendo, claro está, que ese remedo de serie no
tiene nada de artístico cuando sí de propaganda, de mero marketing; claro como
el bicho ese de pablo hace plata hasta muerto el muy malparido… entonces sí mis
queridos lectores, hoy expresaré mi desazón suprema como diría Vallejo, voy a
derramar en tinta lo que queda de mi esperanza en Colombia.
A mi
modo de ver, hay dos elementos desastrosos en lo que concierne a la serie de
cuyo nombre no quiero acordarme, el primer elemento se refiere al manejo
discursivo-ideológico y el segundo se refiere a la recepción del televidente
promedio.
Empecemos
señalando algo sobre el manejo discursivo, para ello definamos discurso a la
manera de Michel Foucault: un sistema social de pensamiento o de ideas, lo que nos
lleva a preguntarnos, por la idea que nos plantea la serie televisiva a la cual
nos referimos. ¿De qué manera o velado por qué discurso se nos presenta la
figura de Pablo Escobar? El canal que emite el programa dice al respecto que su
intención es noble, que pretende mostrar la criminalidad del Capo ¿pero en
realidad se está logrando este objetivo? Estoy seguro de que no es así y como
evidencia tengo el sinnúmero de niños que tienen por héroe al criminal más
despiadado que ha dado este país junto con Marulanda, la gran cantidad de
mensajes, pósters, comentarios que se
emiten a favor de Escobar en las redes sociales. Algo tiene que estar
funcionando mal. Algo tiene que estar errado. Claro, estimado lector, pienso lo
mismo que usted, el error de todo esto es el punto de vista o discurso desde el
cual se está estudiando la endemoniada imagen de Escobar, bueno, desde el punto
que lo plantea el canal de emisión, ni tan endemoniado. Creo que si hacemos un
seguimiento de lo que fue la serie hay algunos elementos que comprueban lo que
digo: se mostró el origen humilde del Capo como motor o fundamento de su
necesidad de superación bajo la premisa “consigo plata como sea”. Se presentó el
lado homicida de Escobar so pretexto de las
presiones del Estado, entonces el pobre Pablo, no tuvo otro remedio… Se le presentó
bajo el eufemismo de “el Robin Hood Colombiano”
¿acaso ya esto no es casi un acto blasfemo? Robin Hood jamás mató a
gente de su propio pueblo, es más, Hood, jamás actuó bajo sus propios
intereses. Como es notable, el discurso
de la serie está enfocado a mostrar el pobre venido a más que se enfrenta al Gobierno para darle calidad de vida a los suyos, mostrar la figura de Escobar
así tiene que ser un chiste, una mala broma al pueblo colombiano, pero no,
ojalá lo fuera, es muy en serio, pero es lógico, el canal necesitaba identificar
al infrahumano este con el pueblo para
que el pueblo viera la serie ¿qué colombiano no quiere salir adelante,
enfrentar a esos otros vándalos que controlan el Estado y en fin último
defender a los suyos? Claro… ¡que gangazo! Lograron dirigir los deseos del
espectador a un ícono, pero no podían escoger a alguien cuya vida fuera en
verdad ejemplo… tenían que recalar el morbo y la obscenidad, para eso sí están los
criminales, para eso.
Mi segundo punto es la prueba del
primero y gravemente, es el que más me
allana el alma. Cito un póster que leí en una de las redes sociales: si Pablo Escobar estuviera vivo, el salario
mínimo sería de cinco millones, las siliconas las daría el SISBEN, Antioquia
sería Republica Federal, Messi y Cristiano jugarían en Nacional y Medellín,
Natgeo y Discovery harían sus programas en la Nápoles, no habría prepagos,
todas serían con servicio ilimitado, no existirían los caleños, Popeye sería
alcalde de Medellín, no habría TLC porque todo lo tendríamos.
Estimado, respetado y muy amado
lector, esto es verdad, no estoy jugando con usted, ya no me queda la
suficiente cantidad de jocosidad como para hacer bromas, después de leer esto
(y lo digo con grosería y todo porque no hay otra manera) ¡Quién hijueputas, es
capaz de hacer bromas! Ya pueden desmontar este mundo y dárselo al diablo sin
remordimientos, y lo peor estimado lector, o lo mejor, es que yo me he tomado
el trabajo de corregir los errores gramaticales del póster por respeto a usted;
digo que puede ser lo mejor porque me muestra qué clase de analfabetas son los
que creen en este tipo de “pablosidades”. Espero estar equivocado, porque Colombia
es mi sangre, mi amor; pero por lo que noto mi sangre está llena de cicuta y mi
amor hecho carroña. Me duele ver, a este, mi pueblo, tan absolutamente
desesperado, tan sumido en el sin-sentido, que la única cumbre que brota de la
neblina es el rostro del mil veces maldecido y repusivo Pablo Escobar que junto
con Marulanda se encargó de sumir a
nuestro país en la ignominia global bajo los eternos estigmas de terroristas,
guerrilleros y narcos; ese es su héroe pueblo sin memoria y desvergonzado,
atolondrado por la estridencia de los realitys, la farándula y cuanta banalidad
se le ocurre al marketing. O no se acuerdan de los muertos, de los desaparecidos,
de las bombas, de los adictos, de los fraudes, es que Colombia era la finca de
este tipo, y lo están admirando… ¿van a bajar a Bolívar y lo van a montar a él?
Se les olvidó que lo poco de beneficioso que hizo lo logró a costa del sufrimiento
de otros, a costa de dinero manchado… no
les parece increíble que admiren a Pablo Escobar, que es una verruga del
diablo, en la tierra donde Cervantes quería morir, en la tierra de Bolívar,
Santander, José Eustasio Rivera, de los Cano, de García Márquez, de Silva, del filólogo Cuervo, de Galán, de
león de Greiff, de Fernando González, de Antonio Narriño, de Germán Espinosa,
de Álvaro Cepda, de las hermosas y siempre amadas
Naciones indígenas, de los gladiadores olímpicos que hace poco nos dieron tantas risas.. De totó la
momposina, de la Pola, de usted señor lector que se parte el lomo todos los
días con su trabajo, de gente cultivadora de flores, de mí que derramo en tinta
los grandes ideales de la humanidad.
Gracias canal infame por volver este país más
miserable, y por hacer creer a este pobre e indolente pueblo, que somos hijos
del crimen, que no hay otra opción que estamos en caída directa al infierno del
que Dante nos habló, y si Dante aún
existiera, no lo llamaría averno sino Colombia, y ese canal, los ángeles
negros, los acólitos del mal, de las misas negras.
País criminal, ojalá se cumpla la metáfora de Cien años de soledad y nos lleve el huracán a todos por mezquinos y abyectos. Vergüenza dan los que siguen a este tipo como héroe, quién sigue... Garavito porque se
volvió religioso o qué, y todavía preguntan por qué Colombia tiene la imagen que
tiene, es que no es imagen, es verdad, solo un ser malvado admira a otro...
Pero nos escandalizamos con los que admiran a Hitler, ¿acaso esto no es lo
mismo? No les da pena, pueblo mediocre, adorar a un sujeto que todas las mañanas
se despertaba con la ilusión de hacer de Colombia un poquito peor, en Alemania
da cárcel hablar bien de Hitler, pero en Colombia todos quieren ser Pablo,
están en la ignominia, la humanidad en Colombia se ha perdido.
es interesante tu nota y tienes razon para emitir esta serie deben de dar muchas recomendaciones a las nuevas generaciones para que no sigan ese camino, pero tengo algo que contradecirte, en los personajes que pones de ejemplo nombras a patarroyo, que esta seriamente vinculado en trafico de animales silvestres, y por fuentes cercanas a mi estoy segura que asi es y que soborna a la gente para que no diga nada, porque aporto con algo importante para la salud no lo hacen un personaje ejemplar.
ResponderEliminarGracias por tú dato, no tenía ni idea. voy investigar lo que dices y si es verdad, lo eliminaré de la nota que publiqué.
ResponderEliminarAunque el aporte que nos hacen en el comentario es para tenerse en cuenta,para pensarlo, y para seguir indagando por la ética de nuestros héroes, también hay que decir que oficialmente no se puede decir que sea cierto, aunque, intentaré investigar más sobre el médico Patarroyo.
ResponderEliminarJulián Daniel Acosta