domingo, 1 de abril de 2012

PERSPECTIVA DE GÉNERO Y GENERA

Por Alejandro Arcila Jiménez
En los últimos y las últimas días, he venido pensando en una cosa y coso que me tiene terriblemente confundido y hasta confundida, el uso indiscriminado e indiscriminada de los femeninos y masculinos en las palabras y los palabros para hacer posible la “inclusión”. Desde discursos políticos, pasando por las iglesias y hasta en los salones de clase uno escucha constantemente la repetición innecesaria de las palabras persiguiendo una supuesta inclusión en el lenguaje, que según los discursos feministas más radicales, es un lenguaje discriminador al utilizar el género masculino de las palabras como la regla general cuando se trata de plurales.

Así pues según estos discursos, se hace necesario decir “buenos días a todos y todas” o “los niños y las niñas” e incluso llegar a extremos terriblemente insonoros y desagradables al oído como “los concejales y las concejalas” o el que se lleva todos los premios “los ediles y las edilas”. Estos discursos ultra feministas y terriblemente inútiles nos están haciendo perder valiosos minutos de discurso y de valioso aire en la repetición de palabras innecesarias.

Y no hablaré aquí de lo que el español enseña o de que la RAE dice esto y aquello, no pretendo tampoco hacer el análisis de un lingüista, puesto que no soy lingüista y esa tarea no me corresponde, tampoco haré una construcción desde lo que piense del lenguaje o desde la estética y sonoridad de él, aunque opino que esa repetición inútil de palabras lo hace insonoro y desagradable, casi cacofónico. Mi análisis se basará mejor en la utilidad real de repetir y repetir palabras sólo para incluir, en lo que es o me parece práctico y no en lo que me parece estético, aunque la estética es muy importante.

La lengua tiene muchos valores y muchas aristas analizables, sin embargo para mí el elemento fundamental es la comunicación, esa es la función vital de la lengua, ella tiene que comunicar más allá de cualquier otra cosa y lo que debe perseguir es la transmisión de ideas de manera clara y rápida. Así esto analizado el hecho de decir “todas y todas” puede responder a muchas posiciones, puede ser políticamente más correcto que decir simplemente “todos” pero falla en cuanto a la utilidad y practicidad que deben caracterizar a la lengua, sabiendo que decir “todos los niños del mundo” incluye tanto a niños como a niñas del mundo, no es necesario repetir en búsqueda de una igualdad ficta entre niños y niñas, decir “todos y todas los niños y niñas del mundo” (y de la munda) no consigue hacer que los niños y las niñas se igualen, lo único que consigue es decir lo mismo con muchas más palabras.

Además de lo que considero desde un análisis antitécnico de lo que pienso de la lengua, también debo hacer alguna suerte de análisis desde mi campo de conocimiento y es ahí donde viene el tema de la igualdad ¿Qué igualdad REAL implica la inclusión de ambos géneros en todas las frases? ¿Es en realidad machista el idioma cuando sólo utiliza el masculino? Yo a esto respondo que a pesar de todos los intentos del feminismo extremo decir todos y todas no cambiará en nada la realidad; y que el idioma no es machista al decir simplemente las palabras con el género masculino para generalizar; de hecho en mi concepto decir “todos y todas” termina siendo más discriminador, para mí el mensaje es que los hombres y las mujeres somos tan distintos unos de los otros que necesitamos dos palabras para sentirnos incluidos.

Es cierto que el idioma fluye y que no podemos estancarlo a fuerza de argumentos y reglas lingüísticas en el pasado, es cierto que el mundo de hoy exige del idioma nuevas cosas, es cierto que en este momento se hace preciso buscar herramientas para igualar la condición de los hombres y las mujeres, pero el idioma no es la herramienta apropiada para lograr eso, a través de él no se conseguirá nada y haciendo lo que se está haciendo lo único que se conseguirá efectivamente será alargar de manera innecesaria, como venimos viendo hace algunos años, los discursos, las conferencias, las clases y en general todas las actividades humanas que dependen de la lengua como medio de transmisión de ideas e ideos.

2 comentarios:

  1. El título fue extraído de una broma pública que hiciera en alguna ocasión el querido y respetado maestro Ricardo Ospina, profesor de varios de los escritores de Opinión a la Plaza

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  2. Muy buen articulo. Bien dice que la inclusión propuesta es division. Nos deja por aprender una fabula: "Dice el termometro que mi hija tiene fiebre. Quiebro el termometro y se acabó la fiebre."-dijo la feminista con expresión astuta-

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