domingo, 29 de enero de 2012

ORIGINAL Y TRES COPIAS POR FAVOR

Por Alejandro Arcila Jiménez
Trastornado me encuentro, y no es para menos, siento que me ha entrado una terrible paranoia, ahora me cuido a cada paso, siento que me persiguen para meterme a la cárcel por ladrón, porque eso es lo que creo que me imputan, estar robando a cada instante y me tratan como un delincuente por eso, por “robar” según ellos.

Y es que ahora parece más difícil no robar que robar, ya me da miedo, porque todo es un hurto, la última noticia que me hizo sentir un malvado delincuente fue la de un juez que castigó en Londres a un fotógrafo por “reproducir” la famosa carátula del “abbeyroad” de los Beatles y a otro por tomarle una foto a un bus rojo al frente del parlamento inglés, parodiando a la famosa fotografía en blanco y negro; los argumentos del juez son muy simples, son tan absolutamente sencillos y geniales que no entiendo cómo no se le habrían ocurrido a otro juez antes, este fallo en sí es toda una obra de arte judicial, que esperemos esté protegida por derechos de autor para que no pueda ser copiada ni en nuestro país ni en ningún otro, para él la protección de los derechos intelectuales abarca también las ideas y que la pose y el lugar de una fotografía es ya una idea que merece ser protegida por la ley. ¡Qué genialidad de argumento!, y lo digo esperando que se note el sarcasmo y el miedo que me produce pronunciar dichas palabras, porque puede que ese mismo fragmento y con esa misma entonación con la que lo ha leído usted, amigo lector, se le hubiera ocurrido a cualquier otro maravilloso o no tan maravilloso escritor o blogero.

Y el miedo mío, es porque ya no puedo distinguir lo que es original de lo que es copia, ya desconfío hasta de mis propios escritos. Por eso creo que tengo al FBI encima con sus letreros verdes que salen en las películas y menos mal que se acabó Sayco y Acinpro porque hasta esta semana me daba miedo colocar música duro en mi casa, no fuera que vinieran a sacarme a rastras del baño, todavía medio enjabonado que porque estaba cantando una canción de Lucho Bermúdez (digamos que la “poyera colorá” ) y que me llevaran a la cárcel o peor aún me pusieran una de esas multas que sabían poner ellos tan bien, para proteger a los artistas que tristemente en nuestro país mueren pobres y que nunca se han sentido respaldados por una asociación como esta que lo único que hace es cobrarle a los unos y a los otros para proteger a no sé quién.

El tema este se calentó esta semana con lo de la ley S.O.P.A. en Estados Unidos y con el cierre de aquella famosísima página, de la que hasta yo, que me había considerado alguien decente hasta hace unas semanas, había llegado a descargar música y películas piratas. Es por eso que estoy cuidando cada paso, no vaya a ser que así era que andaba Eric Clapton o quién se yo y me caigan por robarle el caminado.  Y es lo que decía más arriba, me da un terrible miedo con todo lo que hago, con la forma como escribo, el acento con el que hablo, los chistes que cuento, porque según la nueva doctrina internacional en materia de copyright es más fácil estar copiando que estar siendo original, ahora pareciera que se le presume a uno la copia “es copiado hasta que se demuestre la originalidad” (que seguro por esta me la pueden montar que porque estoy parafraseando la presunción de inocencia).

Lo propio aquí es preguntarse por las obras de arte y los derechos de autor, es evidente que yo como autor de cualquier obra, de arte o de otro tipo, desearía que se me reconociera la obra como mía y que si me puedo beneficiar de ella pues mucho mejor, pero en qué me beneficia a mí como autor ser dueño de mi obra si èsta no puede ser sujeto de copia, si ésta no puede ser reproducida, replicada, contradicha, citada, publicada, burlada, en qué le aporta a la humanidad una obra que no puede ni siquiera ser evaluada y corregida, es que la copia es importante, importantísima diría yo, si algo ha mejorado el mundo sin duda es la copia, en palabras de Andrés Álvarez, que lo cito para evitarme líos, “los hermanos Wright no tuvieron que inventar la rueda de nuevo para poder hacer el avión” y es cierto, aunque él lo decía en otro contexto aquí es igualmente válido, la cultura humana, el conocimiento, la ciencia, el arte, no parten de la nada, ellos necesitan pararse en alguna cosa para poder hacerse a sí mismos, decir que la copia de una idea constituye la violación de los derechos de autor es igual a decir que don Miguel de Cervantes era un copión porque utilizó la idea del códice para publicar su libro, o que la vacuna contra la malaria que desarrollaron en Colombia es una obra ilícita porque utilizó sin pagar todos los conocimientos de biología y de química de los que requerían para desarrollarla.

Es probable que me digan que no es esto igual a copiar la idea de una fotografía, pero si es análogo, la obra de arte, sea cual sea, requiere de la utilización de otras técnicas aplicadas en otras obras de arte, de ideas previamente concebidas por otros autores y sobretodo de los vacíos de estas para acrecentar el conocimiento que tiene la humanidad. Es pues igual de valioso el libro de las 7 Tragedias que el de la Odisea, aunque el primero se haya valido del segundo para existir.

La copia el único daño que causa es hacer crecer a la humanidad, las obras de cualquier tipo, de arte, académicas, científicas, no pueden resultar de la nada, no son ni serán nunca originales completamente pero esto no las hace menos valiosas. ¿Qué habría sido del conocimiento humano si las obras creadas por un alguien no hubieran sido copiadas y mejoradas por otros seres humanos?

3 comentarios:

  1. Iba a comentar, pero me asusta que puedan acusarme de copia. Mejor dejo así....

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  2. Excelente artículo Alejandro. En estos casos el derecho sirve sólo para perpetuar injusticias, leyes como S.O.P.A no protegen a los creadores, sino a las grandes disqueras y empresas que en muchos casos explotan los talentos de los verdaderos artistas. Se elimina el acceso a la gente de escasos recursos a la información, se perpetúan las desigualdades sociales.

    En cuanto a lo de mi frase utilizada en el artículo, nos vemos en el juzgado.

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