Por Daniel Duque
Los resultados en España este 20 de Noviembre muestran muchas cosas: primero que nada la cultura democrática del pueblo español. Tras un gobierno bastante discutible de Zapatero y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en el poder, los resultados dejan mucho que desear; 5 millones de personas en paro, los indignados, una crisis económica mal llevada que se compara con Italia (y hablo solamente de las potencias europeas y no de países como Grecia, Irlanda o Portugal), una deuda creciente con el Banco Central Europeo, una tasa altísima de desempleo nunca antes vista en un país desarrollado y muchos otros factores hacen que los españoles se ‘revelen’ en la urnas y elijan a Mariano Rajoy y al Partido Popular (PP) con mayoría absoluta e indiscutible.
Los resultados en España este 20 de Noviembre muestran muchas cosas: primero que nada la cultura democrática del pueblo español. Tras un gobierno bastante discutible de Zapatero y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en el poder, los resultados dejan mucho que desear; 5 millones de personas en paro, los indignados, una crisis económica mal llevada que se compara con Italia (y hablo solamente de las potencias europeas y no de países como Grecia, Irlanda o Portugal), una deuda creciente con el Banco Central Europeo, una tasa altísima de desempleo nunca antes vista en un país desarrollado y muchos otros factores hacen que los españoles se ‘revelen’ en la urnas y elijan a Mariano Rajoy y al Partido Popular (PP) con mayoría absoluta e indiscutible.
Discrepo enormemente de las opiniones que afirman que el ‘fascismo’ se tomó el poder en España. Es hora ya de dejar de un lado el estereotipo de que los partidos de derecha son ‘fascistas’, eso es retrógrado y además es un argumento bastante cojo. Una cosa es un candidato muy conservador y otra muy distinta un fascista. Ese tipo de polarizaciones le hacen mal a cualquier país y muestran que los perdedores no supieron perder.
La protesta de los españoles contra Zapatero y el PSOE se demostró especialmente de tres formas: una de los votantes que en el 2008 depositaron la confianza sobre Zapatero y ahora cambian de bando otorgándole sus votos a Rajoy. En segundo plano los otros votantes que en vez de pasarse al bando conservador se inclinaron más hacia los otros partidos de izquierda y por último los españoles que decidieron abstenerse del voto y explicarían porque estas elecciones han arrojado uno de los abstencionismos más abrumadores de la historia electoral española.
En todo caso se demuestra una vez más que los errores en la política se pagan caro y los españoles se han dado cuenta de que las cosas no marcharon bien, por este motivo han hecho quedar bastante mal al PSOE en las elecciones situándolo con la peor votación en la historia del partido.
Triste el hundimiento de España en el bipartidismo, que tanto daño le hace a la democracia y deja tanto que desear dando un mal ejemplo al resto del mundo. Hoy en España solo se escoge o al candidato del PP o al del PSOE. Y es que los resultados que arrojaron las elecciones en el país ibérico así lo demuestran: mientras el PP obtuvo 10’830.000 votos y el PSOE por su parte recibió el apoyo de casi 7 millones de españoles, el tercer partido más votado, Izquierda Unida (IU) apenas llegó a 1’680.000 votos aunque fue superado por el partido catalán Convergència i Unió (CiU) en escaños que apenas logró 1’040.000 votos. El partido Unión Progreso y Democracia (UP y D) alcanzó 1’140.000 votos y el resto de partidos no llegó a los 400.000 votos. En todo caso, la ex candidata de UP y D Rosa Díez ha dicho en su opinión este es “el principio del fin del bipartidismo”, falta ver que sigue en la política española y como se van desarrollando las cosas dentro del país ibérico.
Triste el hundimiento de España en el bipartidismo, que tanto daño le hace a la democracia y deja tanto que desear dando un mal ejemplo al resto del mundo. Hoy en España solo se escoge o al candidato del PP o al del PSOE. Y es que los resultados que arrojaron las elecciones en el país ibérico así lo demuestran: mientras el PP obtuvo 10’830.000 votos y el PSOE por su parte recibió el apoyo de casi 7 millones de españoles, el tercer partido más votado, Izquierda Unida (IU) apenas llegó a 1’680.000 votos aunque fue superado por el partido catalán Convergència i Unió (CiU) en escaños que apenas logró 1’040.000 votos. El partido Unión Progreso y Democracia (UP y D) alcanzó 1’140.000 votos y el resto de partidos no llegó a los 400.000 votos. En todo caso, la ex candidata de UP y D Rosa Díez ha dicho en su opinión este es “el principio del fin del bipartidismo”, falta ver que sigue en la política española y como se van desarrollando las cosas dentro del país ibérico.
Y ahora la pregunta después de estos resultados tan abrumadores es ¿Qué se viene para España? Pues lo que se tiene que venir para un país que está hundido en una crisis económica: recortar presupuestos, subir impuestos, disminuir el “Estado de Bienestar”, reducción de salarios, reajustes fiscales y muchas otras medidas que seguramente no serán muy populares ni bien recibidas por el electorado pero que al fin y al cabo hay que hacerlas porque así lo exige el Banco Central Europeo y en especial porque fue la condición impuesta por Angela Merkel y por Nicolás Sarkozy para ayudar con inyecciones de capital a los países en estado de crisis financiera.
Lo único que se sabe abiertamente es que los españoles han dado una gigante responsabilidad a Mariano Rajoy para sacar a España del problema en el que anda metido. Si el candidato electo del PP no puede con el problema, estaríamos confirmando la tesis de que Europa está necesitando de tecnócratas así como hoy Italia con Mario Monti y Grecia con Lukas Papademos sucesores de Berlusconi y Papandreu respectivamente.
En mi opinión y compartiendo con Mario Vargas Llosa, Rosa Díez era la mejor opción para España y la fórmula para acabar con el bipartidismo español, pero prefiero cien mil veces más a Rajoy que a Rubalcaba porque como dije antes ‘en la política los errores se pagan caro’.
Hay que tener en cuenta que en un periodo de profunda crisis como la presente en España, resulta bastante complicado ser líder político, y más aún, sabiendo que es altamente probable que sus reformas económicas llevadas por el recorte en el gasto público, tengan impacto en mediano y largo plazo. A decir verdad, difícilmente será catalogado como uno de los mejores presidentes del país.
ResponderEliminarSin embargo, la coyuntura le fue favorable, muestra clara de ello es que anteriormente en dos ocasiones había sido derrotado frente a lideres de izquierda.
Pero, lo realmente importante, de ser de alguna tendencia ideológica, es entender cuán conveniente puede resultar o no la aplicación de esta para la población. Por eso afirmo una vez más, la coyuntura a merita un líder de éste talante en términos económicos.
Lo que sí resulta preocupante es que otras reformas a favor de homosexuales, del aborto, y el de la ley del tabaco puedan verse afectadas (que es uno de los temores existentes).