Por Alejandro Arcila Jiménez
La humanidad
no sólo no ha perdido su capacidad de asombro, sino que al contrario esa
capacidad se ha desarrollado enormemente, los grandes fenómenos, que ya están
completamente explicados y entendidos no sorprenden a nadie ya, sin embargo las
más grandes nimiedades nos llevan como especie al éxtasis enfermizo y de la
misma manera como las explicaciones diferentes a los grandes fenómenos en la
antigüedad generaron disputas, las diferencias sobre las cosas más absurdas
en la actualidad generan una peligrosa pasión desenfrenada por defender a capa
y espada estos asuntos, que de lejos son necesariamente intrascendentes y que,
como en la antigüedad los dioses, no tienen asiento en la realidad sino en una
enfermiza especulación de perfección y desarrollo. No hablo de otra cosa
diferente a la iReligion, a la pasión desenfrenada por Apple.
Yo me declaro
panteísta como lo hizo Einstein, aunque todos sabrán que mi panteísmo al igual
que el de Einstein no es más que un ateísmo disimulado; y como ateo disimulado
no puedo sino ser parco frente a cualquier pasión desenfrenada, soy ateo frente
a Apple también y digo ateo porque la iReligion funciona tal cual el
cristianismo, el judaísmo o el islamismo, no deja de ser una enajenación basada
en supersticiones muchas veces y otras veces en falta de información, y no
podemos decir que los productos de Apple sean productos de mala calidad, todo
lo contrario, sin embargo alrededor de ellos se ha generado tal suerte de
fanatismo que es imposible convencer a un adepto de Apple de que su empresa no
se ha inventado todo, no es capaz de todo y no es la única, no sé si encuentran
la semejanza pero yo si: es exactamente igual que tratar de convencer a un
cristiano de que su dios no se inventó el mundo, de que su dios no es todopoderoso
y de que su dios no es el único, eventualmente la diferencia entre la iReligion
y las Religiones antiguas será que mientras en las segundas la existencia de su
dios y sus súperpoderes son meras especulaciones, en la primera la existencia
de su dios es cierta, pero los súperpoderes que se le atribuyen son en realidad
meras fantasías publicitarias.
Por ejemplo
recordar un asunto como las pantallas táctiles, que Sony usó por primera vez en
1983 y que fueron inventadas en el 71, o los touchpads de los que tanto hablan
los fanáticos que fueron desarrollados y puestos en un PC por primera vez por
la compañía Apollo Computer Inc. En 1982, y que fueron mejorados por la empresa
Psion e introducidos por Cirque Computes, quien permitió que fueran usados por Apple
en sus equipos sólo hasta 1994 cuando pudieron adquirir la licencia. Y el
famoso multitouch del que se vanaglorian los fervientes religiosos que fue
introducido por IBM e inventado por sus ingenieros y no por los de Apple como
juran algunos, IBM ya en los 80 contaba con la tecnología capacitiva que
permitía el multitouch mientras que Apple sólo pudo adquirir la licencia en
2005 y usarla por primera vez en el iPhone que salió en el 2007.
Sin embargo, y
a pesar de todos los datos, tratar de convencer a los usuarios Apple, tan
enajenados como están, de que sus productos no son “superiores” como ellos
piensan y que su empresa fabricante no es la todopoderosa creadora de toda la
tecnología de avanzada existente en el planeta, es tan inútil como tratar de convencer
a un Judío Sionista de que su dios no existe o de que ellos no son “superiores”
a los musulmanes o a los cristianos como piensan.
Y lo decía más
arriba y lo sostengo, no se puede decir que los productos Apple son de mala
calidad, todo lo contrario, son productos con excelentes especificaciones y un
gran rendimiento, pero de ahí a decir que la tecnología que Apple ha
desarrollado es la única y mejor hay un gran abismo. Sin duda alguna en
lo que si tiene la delantera Apple y seguirá teniéndola por mucho tiempo es en
la forma en que hace márquetin y justo en ese punto es en el que radica su
éxito, por un lado, y por otro lado la enajenación de los fervientes creyentes
de la iReligion. Y es muy sencillo, es que Apple no te vende un MacBook con
buenas especificaciones, Apple te vende exclusividad, a ti y a sus otros
millones de compradores en el mundo, cosa que a pesar de resultar
contradictoria, como algunos pasajes del Corán, no es percibida por sus
usuarios alrededor del planeta, como no pueden los creyentes en el Corán
percibir la contradicción en su libro.
Otra cosa en
la que lleva la delantera y la seguirá llevando por muchos años es la capacidad
de privatización del desarrollo, la cantidad asombrosa de pantentes que
registra Apple cada año no se compadece con la cantidad de “desarrollo
tecnológico” real; patentar un rectángulo, un botón con un cuadro en el centro
o una proporción, son, además de absurdas, peligrosas estrategias
publicitarias, que degeneran en un extravagante dominio y monopolio del mercado
que resulta contraproducente, sobre todo para los mismos usuarios de Apple. Así
que Apple no te vende un iPhone, te vende la seguridad de que Samsung no sacará
un equipo similar, porque ha cerrado la posibilidad patentando el rectángulo de
puntas redondeadas y el botón del centro.
Apple no te
vende sólo un iPad, te vende estatus; y no sólo cobrándote sumas elevadas de
dinero por acceder a tecnología que en otras marcas rodea la mitad de precio,
sino también obligándote a comprar accesorios que sólo le funcionan a tu equipo
marca Apple y no a ningún otro aparato, contradiciendo la lógica internacional
de unificación, que han acatado casi todas las empresas productoras de
tecnología con el fin de proteger el medio ambiente, Apple te vende estatus a
costa del planeta, porque mientras que un cargador tradicional te sirve para
cargar tu cámara Sony, tu celular Samsung, tu Tablet Kindle y accesorios como
reproductores de música sin marca o con marca desconocida, el cargador de tu
iPad, sólo te servirá para tus productos Apple.
Apple te ha
vendido una religión, una peligrosa identidad, una exclusividad enfermiza y te
la ha vendido a ti y a los miles de millones de usuarios Apple. Y lo triste de
la iReligión es precisamente su diferencia sustancial con otras religiones, la
iReligion contrario a lo que sucede con las demás religiones no ha enajenado a
los más ignorantes, sino, justamente, a la gente que suponíamos más
inteligente.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar