domingo, 4 de marzo de 2012

CALLE

Por Alejandro Arcila Jiménez
Buenas, busco trabajo, sé hacer muchas cosa: Escribo poemas, cuentos, relatos, soy buen escuchador, también hablo bastante, tengo facilidad para aprender canciones y se cantar algunas, las de Gardel me las sé de primera mano porque él mismo me las enseña cuando hablamos por las tardes, se leer, me gusta la gente (pero no mucho), por ejemplo podría ser el que la afina las guitarras a Clapton, o el cartero de Buckowsky o de García Lorca, me gustaría ser desmantelador de armas nucleares, ser el que busca al unicornio azul de Silvio, podría ser crítico de arte para poder entrar gratis a las exposiciones, o crítico de comidas extrañas, me gustaría ser profesor de besos (así no sepa besar muy bien, sólo tengo que estar una clase adelantado de mis alumnas) podría ser tabernauta, eso,si me dejan tomar gratis, me gustaría ser el que le organiza los micrófonos a Fito y a Charly, podría ser animador de fiestas infantiles, me gustan las narices de payaso.

¿Estudios? que si tengo estudios, sí, he estudiado las espaldas de las chicas que van a los lugares que frecuento, he estudiado bares, restaurantes baratos y salones de clase, me he leído libros de Carl Sagan eso debe contar como estudio, veo películas de JimJarmush eso también cuenta, sigo día a día el comportamiento de dos mujeres y lo tengo todo anotado en una agenda, he estudiado la forma tan veloz como alguien puede "enamorarse", tengo buena ortografía, es que leí un manual de ortografía cuando pequeño y no se imagina cuánto ha servido, he estudiado muchos vinos, cervezas y licores, pero casi no me acuerdo de esos estudios, claro que si se refiere a estudios más, cómo decirlo, más formales, he estudiado en una academia de besos durante cinco meses, pero ella me cambió por otro alumno, si todo un fastidio, un gordo desagradable, con aliento desagradable, que es "más tierno" y que si se ha leído un libro en la vida con seguridad ha de ser de Cohelo o algo por el estilo, si un buen tipo, de esos que escuchan Ricardo Arjona, pero cuente eso también como experiencia cinco meses de experiencia en besos, eso debe servir para el tema aquel de ser profesor de besos, ahora que estamos en esto debo confesarle que soy muy malo para pedir teléfonos y para hablarle por primera vez a las mujeres, pero soy poeta y buen lector y eso ayuda un poco, no porque le crean a uno, sino porque uno ha leído cómo muchos de los personajes de los libros hablan con las mujeres y rompen el hielo, hablando de eso tengo buenas técnicas para romper el hielo y para conquistar que siempre le funcionan a los otros y nunca a mí. No, no, no se vaya, señorita, bueno no me de trabajo pero deme su teléfono, eso debe ser mucho mejor.

Sonríe usted, qué amable de su parte sonreírle a un desconocido que además de idiota al parecer es un bueno para nada, eso, si, su número de teléfono me alegra más que lo del trabajo, claro, si de pronto encuentra alguna vacante en lo que le he dicho por favor dígamelo. A mí también me da risa todo lo que digo y hago para poderle hablar a una chica detrás de un vidrio, así que no lo dude, ríase de mí todo cuanto quiera, ya harto se han burlado y no me ofendería que usted se riera, además me gusta la forma como se ríe, tiene esa boca un poco chueca para un lado, no me mire feo porque le digo uno de sus defectos, justo ese tipo de mujeres me gustan, las mujeres perfectas son demasiado, por qué no decirlo, perfectas. Eso, muchas gracias por su teléfono, la llamaré.

Señor, señor, ¿sabe dónde encuentro la oficina de empleos?, cómo me dice, no, no, tranquilo, no le voy a robar, de hecho estoy buscando trabajo, qué se hacer, se hacer de todo en general, mejor dicho nada en especial, no, no, cero experiencia, ah ¿tiene una carpintería? ¿Sí?, y… ¿hacen guitarras?, ¿ah no?, no, no, disculpe, no me interesa entonces; las camas me gustan también, pero disfruto lo que se hace encima de ellas, todo, no sólo el sexo, también se hicieron para dormir ¿sabe?, si, disculpe usted por quitarle tiempo, pero no me interesa trabajar en una carpintería donde no hacen guitarras. Sí señor, entonces dos cuadras adelante, que en qué quiero trabajar, no sé la verdad, tiene razón, es probable que con mi actitud no consiga nada bueno, claro que no me molestaría conseguirlo, pero ya sabe, las cosas están duras para los artistas. No, claro que no soy artista, ya iba usted a creerme, digo muchas cosas sin sentido o que carecen de verdad, soy algo mentiroso.

¿Es esta la oficina de empleos? No, y ¿sabe dónde es?, ah ja-ja-ja, si claro, qué ciego soy, si, justo en mis narices, pero si no me dice no notaría que está en frente; ¿cómo dice? ¿Qué necesito anteojos? ¿Qué si todo me lo tienen que repetir? Ah sí, ¿cómo? Claro, también necesito un aparato para oír, estoy ya sabe “ciego, sordo, mudo” bueno, mudo no tanto, hablo bastante, no sé si lo ha notado, a que sí.

Cerrado, pero qué clase de oficina del gobierno está cerrada a plena luz del día, en todo el cenit, ¿qué horas tiene señora? Gracias, sigo preguntándome, qué clase de oficina tiene cerradas sus puertas a las 12:30, “horario de atención de 8 a 12 y de 2 a 4:30” pero si son todos unos perezosos, dos horas para almorzar, yo he almorzado en 15 minutos.

Qué filas tan inmensas, además de haber tenido que esperar dos horas a que abrieran, ¡muy a las 2! Llegaron más de 6 minutos tarde y luego esta fila, será esperar, menos mal no me tocó estar solo todo el tiempo, no señora, estuve con ese vagabundo de allá, si él no había almorzado, pero aquí al parecer almuerzan tres o cuatro veces, ¡dos horas! Es un descaro y gente que no tiene que comer, sí, yo tampoco vivo tan lleno, pero he estado más de suerte que el vagabundo y tenía un pedazo de pan y ese libro que está leyéndose allá, sí, almorzamos juntos, todo un personaje, muy sonriente el hombre, creo que la vida le ha tratado tan mal que se ha acostumbrado. Y usted a qué viene, señora lo acepto soy un completo tonto, claro a qué se viene a una oficina de empleos, ja-ja-ja bueno, al menos con lo que ha estudiado usted, porque se ve que ha estudiado, tendrá más posibilidades que yo.

Dos horas para almorzar es la cosa más descabellada que he escuchado, o qué cree señor, sí señor, son unos holgazanes y luego dicen que el vagabundo es usted. Pero qué cosas dice, no sabía yo que los vagabundos leían, si, disculpe, no es por ofender, pero la gente que lee no debería estar en la calle, ¿se ha leído a Faulkner? Sí, vaya, qué sorpresa, ¿qué ha leído?, ah “Absalón, Absalón”, si, debe ser bueno, yo he leído “el ruido y la furia”, de hecho aquí lo tengo, lo terminé esta mañana, ¿quiere leerlo? ¿Sí? Se lo regalo, claro hombre, consérvelo, es mi favorito. ¿Cómo me dice? Ah, sí, son unos holgazanes, no le digo, yo he llegado a almorzar en 15 minutos.

-Al menos usted, yo en cambio me he pasado 15 días sin almorzar

-¿Ha almorzado hoy?, ¿No? ¿Y tiene hambre? Claro, es de suponer, debe dar mucha hambre, lo entiendo, aunque he tenido la fortuna de no haber pasado hambre nunca. ¿Quiere comer de mi pan?

-Muchas gracias, hace días no almorzaba, a veces como una comida en todo el día.

-Ya se lo dije, pero lo repito ¿cómo puede ser que alguien que lee a Faulkner esté en la calle?

-La vida me ha tratado mal                                                     

-Pero no parece, ¡sonríe usted!


-Señor, espero que no se ofenda, pero es que a mí la vida me ha tratado tan mal, que ya cuando me trata bien me da rabia.

2 comentarios:

  1. Muy bello. Al leerlo me recordó una columna de Juan Esteban Constaín que publicó hace ya un tiempo, la adjunto, espero sea de tu agrado.
    http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-4523564

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  2. Muchas gracias Don Anónimo por su comentario y por lo que nos comparte, recomendado para leer, vale la pena hacerlo.

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