Por Alejandro Arcila Jiménez
Cuando me dispuse
a iniciar un artículo de opinión sobre el tema de los refugiados políticos o
mejor políticos re-fugados, en vista a los acontecimientos de este último año
con la fuga de María del Pilar Hurtado y ahora Luis Carlos Restrepo, me quedé
sin palabras, estaba en el bloqueo mental más fuerte que he sufrido en toda mi
vida, eso explica entre otras cosas este inicio tan atípico en mí y el
verdadero inicio que daré en este momento, los sucesos relacionados con María
del Pilar y Luis Carlos Restrepo son en últimas la muestra del terrible fracaso
de las políticas de seguridad de Uribe.
Qué tiene que ver
lo uno con lo otro, qué relación existe entre la fuga y rebeldía de los
miembros del gobierno Uribe frente a la justicia, los reclamos que hacen por garantías
procesales, entre otros, con el fracaso de la política de seguridad democrática
de Uribe; eso es lo que quiero explicar o al menos explicar cómo veo yo la
relación, quiero fundamentar mi posición a ese respecto.
Recordando un poco
los pasados ocho años del gobierno de Uribe, se vislumbró como él podría ser el
redentor que este país necesitaba -en palabras de Garzón y su memorable
Godofredo Cínico Caspa “Uribe Vélez, el dictador que este país necesita”- vimos
pues cómo todo el pueblo, que no puede pensar cuando tiene miedo, veía en Uribe
el único potencial salvador de la patria, el único que podía acabar con ese
flagelo terrible de las FARC, que valga aclarar considero en serio un terrible
mal de Colombia, pero no el único de todos los males que padecemos. En su
primer gobierno los campesinos, los comerciantes pobres, la clase media -casi
extinta en Colombia- y los dueños de las “finquitas” se acercaron a sus
propuestas y le dieron a Uribe el “votico” porque él sí que iba a acabar a las
FARC. Terrible desengaño se llevaron todos cuando vieron que a la vuelta de
cuatro años las FARC vivía, como había vivido en los últimos 40 años, a pesar
de que se había invertido en armas, entrenamiento y demás actividades
relacionadas con las fuerzas armadas, más dinero del que se hubiera invertido
en algún momento en Colombia para cualquier empresa que iniciara el gobierno.
Como los primeros
cuatro años sólo fueron el calentamiento, don Álvaro cargado de energía aún y
de mano fuerte y de corazón no tan blando, pidió otros cuatro añitos, que no
eran nada para un país que vivía en guerra desde tiempos inmemorables, entonces
por la intervención divina, por las notarías, por la bobada del pueblo o por lo
que fuera, don Álvaro salió avante y consiguió ser, por primera vez en la
historia reciente de este país, elegido por segunda vez. Los segundos cuatro
años si estuvieron cargados de éxitos militares contundentes, se mató a
yonosequién y yonosecuántos guerrilleros, se liberó a doña Ingrid Betancur, a
los estadounidenses y a otros que no me acuerdo quiénes eran porque esos no
importaban mucho; además de eso, se investigaron a todos esos guerrilleros de
las ONG’s y defensores de Derechos Humanos, salió la oposición tan chuzada que
no necesitará vacunación por el resto de su vida, Uribe II era todo un éxito,
tanto que la gente eligió a Santos porque era la continuidad y no iba a dejar
que metieran a Uribe a la cárcel -a propósito de esto recuerdo que no entendía
muy bien en ese entonces el pasacalles aquel de “no vamos a dejar que metan a
Uribe a la cárcel” pero que ahora si logro comprender de manera total- también
porque el hombre este estaba en contra de esas cortes judiciales apátridas que
querían entorpecer el avance del gobierno Uribe.
Pero entonces vino
el acabose, los medios de comunicación, los periodistas independientes, los
grupos de derechos humanos y hasta el mismo Santos, comenzaron a destapar los
graves escándalos detrás de un gobierno que había ocultado cientos de cosas
durante ocho años y había pensado que sería inmune con otro uribista en el
poder. Lastimosamente las conductas de ese gobierno eran tan inocultables que,
a pesar de que hubieran triunfado -como vienen sosteniendo- en temas de
seguridad, no se les podía perdonar.
La gente dice
ahora: “no, es que la cosa ahora es muy diferente, ya se puede ir a la finquita
o pasear por tierra” y es cierto “porque Uribe derrotó a esos terroristas de la
FAR’ que tenían acabado a este país” entonces ahí es donde viene la
contradicción de los argumentos de los Uribistas para defender a sus
“impolutas” figuras y para defenderse ellos mismos. Dicen, Luis Carlos y María
del Pilar, que aquí no hay garantías procesales para ellos porque, dizque las
cortes están invadidas por las FARC, que las FARC invadieron todo el espectro
del poder colombiano y que “qué pesar de Colombia” “pobre Colombia” y cosas por
el estilo. Esta semana no dejaba de sentir tristeza cuando escuchaba hablar a
Uribe por la W y a Luis Carlos Restrepo por internet, sólo pensaba, al parecer
el síndrome de locura post poder que le dio a Uribe se le ha contagiado a todos
los que pasaban tiempo con él, ya no son capaces siquiera de sostener sus
propios argumentos y su discurso es contradictorio, porque mientas loan la
labor de Uribe en la lucha contra las FARC y dicen que Uribe las acabó -como
había prometido- dicen al mismo tiempo que las FARC invadieron las cortes y la
fiscalía, yo me preguntaba, cuando escuchaba decir a Luis Carlos Restrepo
“pobre Colombia”, ¿cómo puede algo que ya fue destruido, diezmado, acabado;
invadir las cortes y la fiscalía?
Yo sólo digo, desde mi ignorancia, ¿decir que las FARC invadieron
las cortes no es decir que Uribe fracasó en su lucha contra el terrorismo? Para
mí sus argumentos son contradictorios y sus acciones lo son más, porque de qué
habrían de preocuparse ellos por las garantías procesales en Colombia si viven
diciendo a vivas voces que aquí ya se puede ir a la finquita.
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