domingo, 19 de febrero de 2012

RE-FUGADOS

Por Alejandro Arcila Jiménez
Cuando me dispuse a iniciar un artículo de opinión sobre el tema de los refugiados políticos o mejor políticos re-fugados, en vista a los acontecimientos de este último año con la fuga de María del Pilar Hurtado y ahora Luis Carlos Restrepo, me quedé sin palabras, estaba en el bloqueo mental más fuerte que he sufrido en toda mi vida, eso explica entre otras cosas este inicio tan atípico en mí y el verdadero inicio que daré en este momento, los sucesos relacionados con María del Pilar y Luis Carlos Restrepo son en últimas la muestra del terrible fracaso de las políticas de seguridad de Uribe.

Qué tiene que ver lo uno con lo otro, qué relación existe entre la fuga y rebeldía de los miembros del gobierno Uribe frente a la justicia, los reclamos que hacen por garantías procesales, entre otros, con el fracaso de la política de seguridad democrática de Uribe; eso es lo que quiero explicar o al menos explicar cómo veo yo la relación, quiero fundamentar mi posición a ese respecto.

Recordando un poco los pasados ocho años del gobierno de Uribe, se vislumbró como él podría ser el redentor que este país necesitaba -en palabras de Garzón y su memorable Godofredo Cínico Caspa “Uribe Vélez, el dictador que este país necesita”- vimos pues cómo todo el pueblo, que no puede pensar cuando tiene miedo, veía en Uribe el único potencial salvador de la patria, el único que podía acabar con ese flagelo terrible de las FARC, que valga aclarar considero en serio un terrible mal de Colombia, pero no el único de todos los males que padecemos. En su primer gobierno los campesinos, los comerciantes pobres, la clase media -casi extinta en Colombia- y los dueños de las “finquitas” se acercaron a sus propuestas y le dieron a Uribe el “votico” porque él sí que iba a acabar a las FARC. Terrible desengaño se llevaron todos cuando vieron que a la vuelta de cuatro años las FARC vivía, como había vivido en los últimos 40 años, a pesar de que se había invertido en armas, entrenamiento y demás actividades relacionadas con las fuerzas armadas, más dinero del que se hubiera invertido en algún momento en Colombia para cualquier empresa que iniciara el gobierno.

Como los primeros cuatro años sólo fueron el calentamiento, don Álvaro cargado de energía aún y de mano fuerte y de corazón no tan blando, pidió otros cuatro añitos, que no eran nada para un país que vivía en guerra desde tiempos inmemorables, entonces por la intervención divina, por las notarías, por la bobada del pueblo o por lo que fuera, don Álvaro salió avante y consiguió ser, por primera vez en la historia reciente de este país, elegido por segunda vez. Los segundos cuatro años si estuvieron cargados de éxitos militares contundentes, se mató a yonosequién y yonosecuántos guerrilleros, se liberó a doña Ingrid Betancur, a los estadounidenses y a otros que no me acuerdo quiénes eran porque esos no importaban mucho; además de eso, se investigaron a todos esos guerrilleros de las ONG’s y defensores de Derechos Humanos, salió la oposición tan chuzada que no necesitará vacunación por el resto de su vida, Uribe II era todo un éxito, tanto que la gente eligió a Santos porque era la continuidad y no iba a dejar que metieran a Uribe a la cárcel -a propósito de esto recuerdo que no entendía muy bien en ese entonces el pasacalles aquel de “no vamos a dejar que metan a Uribe a la cárcel” pero que ahora si logro comprender de manera total- también porque el hombre este estaba en contra de esas cortes judiciales apátridas que querían entorpecer el avance del gobierno Uribe.

Pero entonces vino el acabose, los medios de comunicación, los periodistas independientes, los grupos de derechos humanos y hasta el mismo Santos, comenzaron a destapar los graves escándalos detrás de un gobierno que había ocultado cientos de cosas durante ocho años y había pensado que sería inmune con otro uribista en el poder. Lastimosamente las conductas de ese gobierno eran tan inocultables que, a pesar de que hubieran triunfado -como vienen sosteniendo- en temas de seguridad, no se les podía perdonar.

La gente dice ahora: “no, es que la cosa ahora es muy diferente, ya se puede ir a la finquita o pasear por tierra” y es cierto “porque Uribe derrotó a esos terroristas de la FAR’ que tenían acabado a este país” entonces ahí es donde viene la contradicción de los argumentos de los Uribistas para defender a sus “impolutas” figuras y para defenderse ellos mismos. Dicen, Luis Carlos y María del Pilar, que aquí no hay garantías procesales para ellos porque, dizque las cortes están invadidas por las FARC, que las FARC invadieron todo el espectro del poder colombiano y que “qué pesar de Colombia” “pobre Colombia” y cosas por el estilo. Esta semana no dejaba de sentir tristeza cuando escuchaba hablar a Uribe por la W y a Luis Carlos Restrepo por internet, sólo pensaba, al parecer el síndrome de locura post poder que le dio a Uribe se le ha contagiado a todos los que pasaban tiempo con él, ya no son capaces siquiera de sostener sus propios argumentos y su discurso es contradictorio, porque mientas loan la labor de Uribe en la lucha contra las FARC y dicen que Uribe las acabó -como había prometido- dicen al mismo tiempo que las FARC invadieron las cortes y la fiscalía, yo me preguntaba, cuando escuchaba decir a Luis Carlos Restrepo “pobre Colombia”, ¿cómo puede algo que ya fue destruido, diezmado, acabado; invadir las cortes y la fiscalía? 

Yo sólo digo, desde mi ignorancia, ¿decir que las FARC invadieron las cortes no es decir que Uribe fracasó en su lucha contra el terrorismo? Para mí sus argumentos son contradictorios y sus acciones lo son más, porque de qué habrían de preocuparse ellos por las garantías procesales en Colombia si viven diciendo a vivas voces que aquí ya se puede ir a la finquita.

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