domingo, 28 de agosto de 2011

PORQUE YO NO #SoyTwitteroDeUribe

Por Alejandro Arcila Jiménez
A raíz del Hastag que surgió en twitter el 17 de agosto titulado  #SoyTwitteroDeUribe me entró una terrible angustia, y es que no es para menos, lo que me viene preocupando desde entonces, es ¿cómo es posible que aún haya gente que idolatre a Uribe?

Si bien es cierto que cada quien tiene derecho a pensar como a su bien convenga, también es cierto que existen pensamientos que escapan a cualquier lógica, y no tacho de incultos o tontos a los Uribistas, pero es que para mi lógica (valga que resalte esto último, porque quiero hacer ver que es mi posición y que por tanto es igual de cuestionable), es impensable que a estas alturas del camino existan individuos, que incluso a través de las redes sociales, manifiesten apoyo irrestricto (palabra que por cierto usaba mucho el ex presidente) al señor Álvaro Uribe Vélez.

De este Hastag de twitter se desprendieron trinos tales como “#SoyTwitteroDeUribe porque gracias a él Colombia durante 8 años dejó de ser un estado fallido!” o “#SoyTwitteroDeUribe Porque soy un convencido de la importancia de la seguridad y la inversión como medios para la equidad social” y otro tipo de trinos en apoyo a las políticas desarrolladas por el gobierno Uribe.

Hay muchas cosas que resultan interesantes desde varios puntos de vista, inicialmente resulta interesante que la mayoría de la gente piense que el gran logo del gobierno de Uribe fue el mejoramiento efectivo de la seguridad, esto no parece ser tan cierto, en la medida en que pocos meses después de que Álvaro Uribe dejara el poder los índices de inseguridad volvieran a subir y noticias sobre acciones de las FARC comenzaran a ser más comunes.
En primer punto quiero poner de manifiesto mi posición de que el gobierno de Uribe en el tema de seguridad fracasó, si su bandera fue la seguridad quedan grandes dudas de si la sensación de seguridad de los colombianos, después de ocho años de gobierno belicoso es real, o sólo se queda allí, como sensación. En este punto se hace evidente el papel de los medios de comunicación en la sensación de seguridad de los individuos.

Curiosamente los noticieros han comenzado a dar más malas noticias y esto se ha desbocado en una serie de ataques a los modos de gobierno de Juan Manuel Santos, a quien tampoco venero, pero quien considero es menos culpable de la violencia que azota a Colombia de lo que es Uribe. Esto lo digo porque me parece absurdo pensar que la inseguridad en Colombia aumentó efectivamente justo después de que Uribe dejara el poder.

Creo sinceramente que en los últimos ocho años la seguridad mejoró, pero no a los niveles que los medios de comunicación han manifestado y tratado de convencernos; también creo sinceramente que en el último año la seguridad no ha cambiado tanto, simplemente ha aumentado la sensación de inseguridad por el manejo mediático que se le ha dado al asunto. Evidencia de esto es la creciente ola de inseguridad generada por las Bandas Criminales en las áreas urbanas, que no son más que una consecuencia tardía de un proceso de paz fallido con los miembros de las Autodefensas, proceso iniciado por Álvaro Uribe en el 2005 y cuyos efectos sólo se evidenciaron después de que Santos asumiera la presidencia.

En segundo lugar no deja de preocuparme el siguiente asunto, el gobierno de Uribe está en este momento siendo sometido a rigurosas críticas por la forma como se manejaron los recursos públicos y las persecuciones políticas que vivieron periodistas y líderes de oposición.

No quiere decir que estas críticas sean necesariamente ciertas, pero aún queda la duda sobre los escándalos que se están haciendo evidentes del gobierno Uribe. Y básicamente lo que me preocupa es esto: ¿con qué autoridad moral puede el ex presidente Uribe, después de los escándalos que han surgido de su gobierno, lanzar campañas políticas en diversos lugares de Colombia? O sea, el ex presidente se ha empeñado en dictar talleres democráticos (aun cuando su gobierno no fue tan democrático) e incluso en lanzar candidaturas a la alcaldía de varios municipios, esto; viniendo de un ex presidente inmerso en escándalos de corrupción, en escándalos de persecución política muy graves (me refiero directamente a las chuzadas y a los falsos positivos) y con su familia inmersa en procesos de parapolítica y narco-política; esto no parece muy correcto; es cierto que frente a las normas del derecho se trata de una actuación lícita, pero ante las normas de la moral no son aceptables estos comportamientos desde ningún punto de vista.

Esperemos que la gente que va a votar en las próximas elecciones piense con cabeza fría en quién va a depositar su confianza y que su voluntad de votar por uno u otro candidato sólo sea dirigida por la fe en sus propuestas y en su experiencia en el manejo público, no por discursos de figuras de moral discutible.

1 comentario:

  1. Qué buen artículo, me gusta como esta estructurado, y desde luego, los argumentos.

    ResponderEliminar