domingo, 30 de enero de 2011

DISCURSO PRIMERO AL SENTIDO PATRIO

Por David Ricardo Murcia
Es visible, según lo expuesto por María Teresa Uribe en Órdenes complejos y ciudadanías Mestizas: una mirada al caso colombiano, que el problema central, políticamente hablando, de Colombia es la bifurcación ideología que el país ha sufrido desde su conformación; ella llama a los primeros de estos como republicanos y a los otros como  liberales radicales; estas ideologías, cada una con una visión diferente de lo que debe ser el Estado, pretendieron un tipo diferente de ciudadanía; las cuales impusieron enérgicamente durante sus turnos en el poder; sin embargo, en las “alternaciones” de poder que estas ideologías tuvieron no se consiguió una uniformidad en la percepción del pueblo, y con el mando de una de las ideologías, los simpatizantes de la otra entraban en choque con el Estado (no contra la figura gubernamental, sino contra el color del partido), creando un bache en el orden social que fue creciendo y adaptándose, al paso del tiempo y de las modas ideológicas.

Sin embargo sorprende que el Estado, según el texto, no haya sufrido de baja gobernabilidad, esto se explicaría no solo por el hecho de que el Estado no era la figura visible ni importante sino el partido político (en su sustento ideológico); podemos decir que el problema de Colombia no es la carencia de representación del Estado frente a sus ciudadanos, sino que en su defecto el Estado como institución no tenga valor apreciable en la ciudadanía que lo conforma.

Pregunto ahora si no es conveniente, para dejar los problemas de orden social, el fortalecer la identificación con el Estado, el crear una nueva identidad nacional que supere y reemplace la antigua confusión de liberal versus republicano, guerrillero versus paramilitar, católico versus no católico, y muchas otras contraposiciones que forman entre sí una mezcla inentendible; es momento justo de apartarnos de este caos originado entre el choque de los titanes de la patria, el choque que tuvo lugar entre  Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios y Blanco,  y Francisco de Paula Santander, porque si bien es cierto que un registro histórico muchas veces es necesario para sustentar la identidad  nacional, es también cierto que nosotros podemos crearlo, nosotros podemos erigir los muros de una nueva identidad, nosotros podemos escribir la historia. Sin embargo les pregunto ante lo imperativo de un sentido patrio que establece firmemente, más allá de los endebles límites del papiro constitucional, una ciudadanía ¿Cómo se debe hacer para no crear una beligerancia autodestructiva, como es común que suceda con los movimientos nacionalistas?       

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