"Me he interesado en pensar; si hay una des-humanización del pensamiento ¿Cómo podría definirse, su anverso? ese revés tan necesario en nuestros tiempos"
El
concepto mundo es una elaboración
generada para el momento en que el individuo se apropia de un entendimiento sobre su contexto físico, mental
y metafísico. Pero este concepto no se mantiene por sí solo ni de una forma
estática, él mismo se alimenta, se mueve, se construye y se de-construye en situaciones que podríamos llamar
comunicativas, pero más rigurosamente, sociales. Obviamente el mundo al cual aludo es una construcción
propia del sujeto, intransferible, lograda por la relación de su lenguaje (forma en la cual un hombre aprehende su contexto, lo elabora y lo comunica) con
el mundo físico que él habita y el mundo de las ideas que lo habita a él como
sujeto creador. Pero como brevemente he mencionado ya, estos mundos que todos
creamos se interrelacionan generando lo que conocemos popularmente como
realidad; o según W. Iser, colectivo imaginario, donde se entiende que lo
imaginario y lo ficticio no obedece a la acepción de falsedad o fantasioso sino
que significa, de fenomenológica, todo producto de la mente del hombre, es
decir, todo mundo.
¿Qué
importancia tendría dilucidar algo como lo anterior en este preciso momento en
la vida de la humanidad? ¿Para qué
acceder a este tipo de preguntas por el conocimiento en un momento donde todo
ya está instituido y donde la gran mayoría olvidan su Yo (su mundo) para vivir
el Yo de otros?
A lo
anterior respondería con orgullo que el hombre necesita recordar dónde nace el
conocimiento: que es en el principio de la individualidad intelectual donde
radica el valor intrínseco de la Humanidad. O si no es así, ¿para qué los hombres
hemos sido dotados con conciencia? El
conocimiento de su propio mundo, la elaboración de sí mismos y el
reconocimiento de sí mismos presupone una actividad revolucionaria por
excelencia puesto que se está filtrando el imaginario colectivo por medio de
los canales de la lógica propia del mundo interior que cada uno elabora. El
conocimiento de sí mismo es el principio de la sabiduría y, por lo tanto, el
comienzo de la transformación o regeneración. El conocimiento de nosotros no
puede dárnoslo nadie ni habrá de hallarse en libro alguno. Consiste en verse de
instante en instante en el espejo de la convivencia, en ver la propia relación
con los bienes, las cosas, las personas y las ideas.
Para
dar con el conocimiento de sí mismos no hace falta saber detalladamente los
accidentes antropológicos ni los cataclismos metafísicos que se desarrollan o
se podrían desarrollar en nosotros; para conocernos, debemos creer en nosotros, en el sentido de tener la certeza de nuestra existencia por el mero hecho de
ser capaces de tracender sobre la realidad por medio de nuestras ideas: “cogita
ergo sum” (pienso luego existo) René
descartes. La comprensión fundamental de sí
mismo no llega mediante el conocimiento o la acumulación de experiencias; eso
es sólo cultivo de la memoria. La comprensión de sí mismo es de instante en
instante; y si únicamente acumulamos conocimiento del “yo”, es ese conocimiento
lo que impide una comprensión más amplia puesto que nuestro mundo se debe alimentar de otros mundos para acercarse al difícil camino
de la verdad. El conocimiento y la experiencia acumulados, en efecto, llegan a
ser el centro mediante el cual el pensamiento enfoca y desarrolla su
existencia.
buen escrito. gracias por compartir :)
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