Por Andrés Álvarez Arboleda
El gran poder de convocatoria que tuvo el Partido Verde en las elecciones presidenciales del año pasado fue posible, sin lugar a duda, por apelar a una nueva forma de abordar la política, alejándose de los usos politiqueros y clientelistas que han marcado la tradición colombiana. Sin embargo, los objetivos que originalmente presentaron los verdes se ven cada vez más desdibujados en las estrategias que empiezan a desarrollar para las elecciones regionales.
Aceptar el apoyo del expresidente Álvaro Uribe a la candidatura de Enrique Peñalosa para la Alcaldía de Bogotá, es un hecho que, por la naturaleza (al menos aparente) del Partido Verde, resulta paradójico. Sobre todo si recordamos que la campaña de Antanas Mockus en las pasadas elecciones se basó casi exclusivamente en un proyecto alternativo a la línea de gobierno que había seguido Uribe durante sus ocho años en el poder. El partido, además, lanzó fuertes críticas al Acuerdo de Unidad Nacional propuesto por Juan Manuel Santos, por considerarlo una suerte de Frente Nacional que resurgía; no obstante, unos meses después, los acercamientos con el Partido de la U son evidentes. Es precisamente en estos punto donde se comienza a observar la entrada del partido a las grandes ligas de la política tradicional colombiana, donde las alianzas politiqueras entre bancadas son mecanismos efectivos para conseguir votos, en la que prima la repartición de la torta burocrática sobre los intereses ciudadanos representados en los programas partidistas. Estas contradicciones y la fragmentación que se empieza a notar al interior del Partido Verde, no son más que un claro síntoma de la indeterminación ideológica y la inmadurez de esta fuerza política.
María Jimena Duzán en su columna de la revista Semana (cuando la política es asexuada…) señaló la aparición de nuevos políticos que no parecen traer una tesis o ideología determinada, que temen comprometerse con la derecha o la izquierda y que terminan acomodando cualquier tesis (de derecha o izquierda) bajo la etiqueta de política de centro. Menciona dos ejemplos: Peñalosa y Fajardo. Esta indeterminación en un partido político sólo genera un déficit de representación y deslegitimación, porque un ciudadano no podrá votar por un candidato si no sabe bajo qué presupuestos enmarcará su acción política.
Pero no todo está perdido. Creo que el Partido Verde puede redefinir sus tesis, sentar unos verdaderos pilares ideológicos y retomar los objetivos originarios con los cuales pudo incentivar la Ola Verde, debe desarrollar con mayor contundencia sus programas en materia ecológica (para poder merecer el nombre que tiene) y necesita promover una cohesión partidista, no sólo en las altas esferas, sino en el nivel local. El Partido Verde tiene una oportunidad de convertirse en el partido del siglo XXI. Veremos si la aprovecha.
andrés, es bastante interesante el análisis del partido verde y la exhortación a su "deber ser".
ResponderEliminarSolo me resta diferir en la critica al asexualismo político, considero que es una brillante estrategia pues permite una movilidad que más allá de decir sobre una falta de postura, habla de un desinterés por los convencionalismos en virtud del pragmatismo. Claro sólo hablo de Fajardo, no conozco de Peñalosa sino la barba.
La verdad es que no veo cuál es el alboroto que se ha armado en torno al apoyo de Uribe a Peñalosa. Si el Partido de la U o cualquier otro partido político quiere apoyar a un candidato del Partido Verde, bienvenido sea. Claro está, con anticipación sabrán que ese apoyo no se paga con puestos, contratos ni nada por el estilo.
ResponderEliminarMe atrevería a decir que lo que está pasando en Bogotá es que los uribistas no quieren que un candidato ajeno a Uribe gane la Alcaldía -principalmente Gina Parody o alguno del Polo-, y por lo tanto la opción más viable es Peñalosa, que sin duda alguna arrasa en las encuestas.
Mockus decía que dentro del PV había puristas y pragmáticos. Definitivamente me encuadro en los pragmáticos: hay que buscar alianzas con otros partidos para lograr que los candidatos verdes ganen los principales cargos de elección popular; lo importante es que todos los partidos sepan que no van a obtener beneficios especiales por apoyar a un candidato del PV. Estos apoyos en vez de debilitar al PV lo haría más fuerte, sobre todo teniendo a un verde en el segundo cargo más importante del país: la Alcaldía de Bogotá.
Otra alianza que hay que hacer lo antes posible es con el Partido Liberal en Antioquia. La llave Fajardo - Aníbal Gaviria le haría mucho bien al departamento y a la ciudad. Claro está que todo es cuestión de gustos...
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ResponderEliminarAndrés, hay que ver también que este apoyo de Uribe a Peñalosa tiene también un tinte malintencionado de desestabilizar al partido, igual con todo esta discusión vemos que esta funcionando. Yo creo que las directrices del Partido Verde deberían tomar la posición de que si otro movimiento político los apoya, aceptar esto, pero que eso no significa que existirá un gobierno de coalición en la capital, que Peñalosa gobernaría con su propia agenda y con su propio equipo, y que mucho menos va haber una repartición de una "torta burocrática".
ResponderEliminarDe aquel partido del “No todo vale” queda poco. Mientras usan como supuesto el fortalecimiento y el trabajo en equipo, varios quedamos con la imagen de que ese es un partido escindido que para iniciar son todo menos un equipo. Por lo demás, pues señores no son desconocidas las intenciones del ex – presidente Uribe por continuar con una carrera política y lo hará por cualquier medio, figura o canal; sobre la torta burocrática, lamento dar esta imagen tan desilusionante pero ya ni eso queda, se la comieron hace ya mucho. La verdad algo que te caracteriza Andrés es tu optimismo, pero mi pronóstico es que las fisuras desde ya mostraron unas bases bastante pobres. Mi declaración, como lo dijo esta semana en su columna Daniel Samper Ospina “Me bajo de la ola verde” creo que fui preso del desespero y el anhelo por ser representado, y al parecer más allá de color político u horizonte partidista buscare la propuesta más adecuada ante mi visión de mi terruño. Pd: Ya había intentado comentar en otro texto, pero se me había borrado, felicitaciones por tus escritos.
ResponderEliminarSí es verdad lo de la división del Partido Verde, pero creo que por el bien del país deberían dejar de lado sus egos y concentrarse en trabajar en equipo. "La unión hace la fuerza" como decían en las elecciones de 2010.
ResponderEliminarCon respecto a lo de Peñalosa, creo que es más lo que lo necesitan la U y Uribe de lo que Peñalosa lo necesita. Igual se ve con Fajardo. Ambos en las encuestas, independientemente del apoyo político que tengan, salen como candidatos líderes. Los ciudadanos reconocen sus gestiones anteriores y ven la necesidad de retomar ese rumbo perdido, sobre todo en Bogotá con el escándalo de la contratación y el colapso vial que hay.
De resto sí estoy de acuerdo con Sebastián, en que eso no puede significar que eso no significa que existirá un gobierno de coalición en la capital, sino que Peñalosa gobernaría con su propia agenda y con su propio equipo, y que mucho menos va haber una repartición de una "torta burocrática".
Aunque externa a lo que asuntos politicos de este pequeño valle concierne, y en colombia ne general, debido a mi desinterés por un asunto al que no le veía claridad ( al menos superficialmente) siento que algo en realidad extraño se ha generado con la llamada "ola verde",no es solo el intentarse ubicar en un punto mas neutro,ni que su campaña lleve un girasol como imagen, (cosa con la que algunos articulos de critica han puesto en duda el impacto en los colombianos acostumbrados a ver colores fuertes y fotod de habladores enaltecidos), el echo de que las elecciones se hayan ido a segunda vuelta ( aùn si solo hubiese sido por insuficiencia de votos para dar peso a cualquier ex candidato)muestra que minimamente se ha generado un pequeño movimiento dentro del pueblo que ha llegado al punto de no ser totalmente predecible, de abrir una posibilidad que muchos no dudaron en tomar... De hablar en otras palabras y ser escuchados...
ResponderEliminarAdmito que no me agradó mucho eso de que nuestro "querido" ex-presidente estuviese involucrado en algo de el único partido al que le veía buena cara, pero como dice el refrán, "amanecerá y veremos" y no quiero dejar que los prejuicios me engañen hasta no ver los resultados.
En general, como siempre, me gusta mucho la forma en que escribes tus articulos, están bien concebidos y son puntuales a cada tema.
Bien hecho¡¡
Andrea.
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