jueves, 30 de diciembre de 2010

EL ESTADO SOY YO

Por Andrés Álvarez Arboleda
La democracia colombiana es usualmente presentada como una de las más sólidas y antiguas del continente. Pero esto no es más que el producto de un error: se ha equiparado la presencia excepcional de dictaduras militares a la verdadera consolidación democrática.  A pesar de que la mayoría de los presidentes hayan sido civiles, elegidos mediante voto popular, la historia política en Colombia se ha desarrollado en medio de la tensión entre los principios democráticos y el autoritarismo absoluto, debido a la sobrevaloración de la figura presidencial.

El marcado presidencialismo llega a tal punto que muchas personas identifican al Estado (un ente con carácter de permanencia conformado por un territorio, población y poder político), con el gobierno, que es sólo el cuerpo que ejerce parte del poder político durante un tiempo determinado y cuya cabeza es el presidente de turno.  Y lo más grave es que no sólo las personas del común, sino que los mandatarios se han tomado muy a pecho esa confusión. Durante el siglo XX fue usual la utilización del estado de sitio, que otorgaba poderes extraordinarios al presidente, al punto de convertirlo en una suerte de dictador civil, y que en muchos casos fue utilizado para reprimir a la población civil y a sectores legítimos de oposición. En  1963 Guillermo León Valencia declara estado de sitio para reprimir un paro cívico en una zona petrolera y en 1965 una manifestación estudiantil, además se crean simultáneamente tribunales militares de guerra para juzgar a civiles.  También Turbay, amparado por el estado de sitio, expide el Estatuto de Seguridad con el cual se acentúa el carácter dictatorial de su gobierno al otorgar competencias judiciales a la fuerza pública, aumentar las penas y posibilitar la detención de personas por razones políticas (8.000 personas aproximadamente fueron  retenidas sin orden judicial). Entre 1949 y 1991 el país estuvo bajo el estado de excepción 36 años en total, y sólo con la Constitución de 1991 y el control jurídico ejercido por la Corte Constitucional se pudo evitar el abuso de este estado que paradójicamente nunca fue excepcional.

A pesar de todo, el sesgo del presidencialismo aún persiste. Las interceptaciones ilegales de comunicaciones realizadas por el DAS a periodistas, magistrados y políticos, ordenadas durante el mandato de Uribe con el fin de llevar a cabo campañas de desprestigio, son un claro ejemplo de la manera cómo para los gobiernos el que no comparte sus ideas es considerado enemigo del Estado. No se les pasa por la cabeza que el Estado está conformado también por los partidos de oposición legítima, los demás órganos del poder político (El Congreso, las altas cortes, los organismos de control, etc.), y la sociedad civil. En Colombia aplican al pie de la letra la máxima de Luis XIV, “el Estado soy yo”. 

7 comentarios:

  1. felicitaciones andres certera publicacion
    julian

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  2. excelente publicación Andrés estaré pendiente de este blog

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  3. Para mayor información ver: - García Villegas, Mauricio. Constitucionalismo perverso, normalidad y anormalidad constitucional en Colombia. En: El caleidoscopio de la Justicia. Bogotá: Colciencias- Instituto Colombiano de Antropología e Historia- Universidad de Coimbra CES- Universidad Nacional de Colombia- Siglo del Hombre Editores
    2001 (1ra. ed)

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  4. lamentablemente el presidencialismo en Colombia seguira siendo un obstaculo para el verdadero progreso de una democracia.

    Andy, me encanto.

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  5. Está bacano el blog loco, te deseo lo mejor. No sé hasta que punto sea conveniente afirmar que en Colombia se aplica un totalitarismo tan fuerte como ocurrió en la época de Luis XIV. Si bien es cierto que los presidentes han actuado de una manera similar a la de un rey, es decir, con unos poderes casi ilimitados, considero que en Colombia existen otras fuerzas dominantes y que ejercen mucho poder sobre la población y el territorio.
    Luis XIV fue un rey que suprimió casi por completo la costumbre medieval de consultar a los distintos entes de gobierno que había en las provincias para consolidar su dominio al extender sus leyes hasta los rincones más alejados de Francia, en últimas, suprimió los distintos poderes en las localidades para mandar a sus emisarios. Ahora bien, desde mi punto de vista, y con lo anterior, yo diría que más que un poder absoluto y totalitario, en Colombia existe una monarquía consultiva que se rodea de unos cuantos individuos amañados a intereses personales. Hábiles y mañosos, saben como arreglarselas para dar la impresión de que la oposición y las ideas contrarias existen en un ambiente de debate público y de intercambio de opiniones, pero considero que manejan las cosas con sesgo..... liberalismo nunca ha existido en Colombia

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  6. siguime mandando y podemos debatir un poco loco...un abrazo pa vos

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  7. El presidencialismo en Colombia obedece a la tradición paquidérmica y desvencijada, que hace culto y reverencia a la figura del rey de España. En la primera acta de independencia, los criollos expresaron que si bien ellos gobernarían, obedecían los mandatos del rey de España, Fernando VII. La costumbre deleznable de decirle al ciudadano Presidente, manera correcta de referirse al Jefe de Estado, "Señor" Presidente, es otro rasgo que muestra la exacerbada pleitesía al Presidente de la República.
    Expresar que hay absolutismo, en la forma en que Luís XIV lo ejerció, en Colombia es apresurado, pues colombia ha tenido dificultades para ejercer el gobierno, pues, el Estado no había sido completamenten formado y sus instituciones eran muy precarias, o las guerras civiles impedían hacer políticas con más eficaia, o los grupos violentos han impedido que el Estado se consolide en partes lejanas de la capital, como sucede con Chocó o lo Llanos orientales (lugar dónde hay gran presencia de grupos armados).

    Más bien, hay un absolutismo en los lugares en los que el Estado puede hacer control, y aplicar eficazmente las normas que expide; por ello, preferiría hablar de un abolutismo parcial o moderado. Coincido con Vélez (no con Uribe Vélez)en que la democracia es consultiva: elegimos rey cada 4 años; el Estado colombiano es una "monarquía" que recibe el epíteto de presidencialista.

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