domingo, 24 de junio de 2012

DESAUTOAYUDA

Por Alejandro Arcila Jiménez
Toda tu vida cultivas la vana esperanza de una vida completamente diferente, independiente, extraña, hasta exótica; sueñas el sueño de todos los hombres: la individualidad. Ser diferente es algo que todos buscamos en mayor o menor medida y luego cuando te das cuenta, cuando haces cuentas de lo que has vivido y vivirás comprendes que a pesar de tantos esfuerzos buscando esa banda de jazz que nadie conociera, leyendo los libros que a todo el mundo le parecen aburridos, pasando horas interminables en los teatros, los cafés, los bares, todo el tiempo viendo esas películas que nadie ve y hablando de temas que son “demasiado adultos para tu edad” no han servido para nada. Eres igual a otro montón de gente.

Y te pasas años cultivando la esperanza de que cuando seas mayor y tengas una novia, tu relación será completamente distinta a todas las demás relaciones de todas las demás personas. Y cuando eres un poco más grande y tienes una novia entonces descubres aterrado que tu relación es igual a la de miles de millones de parejas en el mundo que se besan de la misma forma que tu pareja te besa a ti y que se dicen las mismas tonterías y que en el teléfono se demoran el mismo tiempo para colgar y que se miran como unos pendejos como se miran el resto de los pendejos enamorados. Claro, dices tú: “nadie habla de Charlie Parker o lee García Márquez con su pareja”  en ese caso te tengo una mala noticia, sí: muchas parejas hablan de Charlie Parker y lo escuchan, y muchas leen a García Márquez y si quieres seguir conservando un poco de individualidad entonces te recomiendo no ir a leer Rayuela de Cortazar con ella porque mil millones de parejas se la han leído y todas, absolutamente todas, se han besado en el capítulo 7, eso si te daría algo de individualidad: no besarla en ese capítulo, sin embargo ahí no sólo serías “diferente” del resto, sino también un completo amargado.

A esta altura comienzas a pensar: “Joder, entonces soy igual a los otros seis mil millones de habitantes de la tierra” y la mala noticia es que si, eres jodidamente igual a todo el mundo, tienes una vida completamente normal, nada de lo que te sucede es en realidad extraordinario, así te empeñes en contar la anécdota de la forma más rimbombante posible. Tus traumas infantiles no son gran cosa tampoco, eres muy muy igual al resto, a casi todo el mundo en la escuela le pusieron un apodo, tampoco nadie tuvo el éxito que decía con las chicas, todos exageraron y dijeron las mismas mentiras cuando tenían 13 años, no te preocupes, ninguno de tus amiguitos tuvo en realidad sexo a los 12 como te lo decían, y por supuesto tu tampoco tuviste sexo sino hasta más grandecito y lo peor es que con toda probabilidad las experiencias que cuentan tus amigos, así como las tuyas, son mentira. Si te jode ser “normal” pues jódete, porque si, no eres nada diferente del resto, tu vida es una copia de la vida de casi todos los seres humanos, sólo algunos pocos logran ser en realidad “diferentes” y de hecho casi todos ellos salen en el periódico y en las noticias de las siete de la noche: a ver ¿cuántas veces has salido en las noticias de las siete? ¿Ninguna, verdad? ¿Lo ves? Eres muy normal, demasiado normal diría yo y si, eres despreciable como todo el resto de personas normales.

Si estás tratando de pensar que tienes dentro de ti el poder de hacer que algo sea completamente diferente en ti, la necesidad de buscar aún la tan anhelada individualidad, si crees que eso puede suceder, te diré también, querido lector (y perdóname que te tutee), que no tienes el poder dentro de ti para hacer nada diferente, tienes las mismas capacidades normales de todas las personas normales, una inteligencia normal, quizá un poquito por arriba de la media, poca fuerza de voluntad y física, probablemente seas medio desgarbado y tengas gafas, como casi todo el mundo, ahora que a todos les mandan gafas así sea para leer en el computador. Así que no te afanes mucho por ser diferente, no lo lograrás, y de nada: la recomendación es gratuita.

Ahora bien, es posible que a esta altura estés chupándote el dedo, comiendo tierra y tortas de cal (al mejor estilo de Rebeca en cien años de soledad) en posición fetal, mientras lloras desconsoladamente porque eres igual a todo el mundo o probablemente estés mirándote al espejo y llorando de la forma más ridícula diciéndote a ti mismo que no vales nada, que vales lo mismo que todos los otros seres humanos y que hasta ahora te vienes a dar cuenta, toda una vida desperdiciada sintiéndote superior, especial, valioso y para qué, para luego encontrarte sentado en bolita, abrazándote las piernas y con la cara metida en las rodillas. Piensas en el suicidio quizá, eres tan predecible como el resto, y sabes qué, no tienes salida: si te suicidas serás igual que el resto de suicidas jóvenes, si no lo haces serás igual de cobarde que el resto de los que no se suicidan; en cualquier caso seguirás siendo alguien normal, no vas a sobresalir nunca.

Pero bueno, no me caes tan mal después de todo, hasta te he cogido un poco de lástima, no es cariño, es sólo lástima, incluso es un poco de vergüenza ajena; así que seré bueno contigo, te daré una fórmula: si quieres ser en realidad diferente tienes una única posibilidad: no tratar de ser diferente, aclaro que la fórmula es confusa y complicada, pero sí, si evitas al máximo tratar de ser diferente entonces serás diferente porque todo el resto del mundo estará buscando la individualidad mientras tú no; sin embargo el problema llega cuando te das cuenta que por tratar de no tratar de ser diferente, para ser diferente, estarás tratando de ser diferente, entonces no serás nunca diferente al no poder dejar de buscar la individualidad que habías tratado de dejar de buscar. Es desalentador pero bueno, qué esperabas, la vida no es una cosa tan simple después de todo. 

9 comentarios:

  1. Si no te sentiste identificado con el artículo felicitaciones eres igual a todos los que no se sintieron identificados, es un círculo vicioso, no podrás escapar a la normalidad :D

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  2. Jajajaja, ésta es la variada fauna de Opinión a la Plaza.

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  3. Jajajaja, "variada fauna" no pude haber encontrado mejor epíteto, Claro que "Familia disfuncional" sirve. Alejo muy gracioso: Amor al odio a la autoayuda. Como si creyeran que viviendo una sola vida pueden arreglar la de millones !Qué arrogantes¡
    Julián Daniel Acosta.

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  4. Forma parte de la condición humana buscar sin sentidos, compararnos con nuestros semejantes para recibir la aprobación de las mayorías cuya cosa nos produce estado de confianza. He aquí una generación más, preocupados por ser “guais” o “cools” en vez de ayudar al vecino con un azúcar o a la vecina con un polvo decente.

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  5. Parce, yo respeto el humor y ridiculizar me parece una de las estrategias de escritura más bonitas que hay... Pero bien hecho, esto está peor que Abad hablando de por qué no le gusta el teatro teatro.

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  6. Alejo, te seré sincero, de los artículos que has escrito es el que más me ha gustado. Ponerse frente a sí mismo y decirse unas cuantas verdades.

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  7. Sólo puedo decir algo, no entraré en controversias sobre si mis artículos son buenos o no, o sobre si la ridiculización es un ejercicio bueno, lo único que diré es: Ojalá yo fuera Hector Abad Faciolince y mi papá fuera tan órdago como el suyo

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  8. http://www.alomujeres.com/actualidad-y-entretenimiento/columna-alejandra-azcarate

    Ojalá yo fuera Alejandra Azcárate.

    ¡Un abrazo!

    Ah, y un gazapo: la expresión es "de órdago", osea "y mi papá fuera tan DE órdago como el suyo".

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  9. Gracias querido Azcárate por tomarte el trabajo de buscar en internet la palabra que evidentemente no comprendiste de mi comentario, notorio el interés que le prestas al blog (ojalá lo sigas haciendo), y muchas gracias por la corrección. Eventualmente intentaré corregir el famoso gazapo lingüístico, aceptaré de antemano que me fue forzosa la búsqueda por el término en la web y que de ella concluí que si estás en lo correcto, quizá también estés en lo correcto con el asunto de que mi artículo sea malo, es probable y no lo discutiré, pero me habría encantado que, así como tuviste el interés tan deslumbrante de preocuparte por cada una de las palabras de mi comentario y corregir puntualmente la expresión "de órdago" (cosa que me servirá mucho en la vida, teniendo en cuenta que es una expresión que llevaba tres o cuatro años usando mal), también hubieras argumentado tu posición inicial sobre eso que te pareció tan horrible de mi artículo, más allá de si usé o no el sentido del humor o el chistín y de a quien ridiculizara (hasta ahora creo que a nadie, quizá a la gente "diferente"). Me habría encantado encontrar una crítica y no una comparación con otro artículo de otro opinador.

    Finalmente sólo me resta decir que de todo corazón, y espero que no te ofendas (entendiendo que tienes derecho a tener tus ídolos), YO si prefiero ser Abad Faciolince que Alejandra Azcárate.

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